Es el enfrentamiento más importante del futuro digital: la guerra entre dos conceptos antitéticos de cómo ha de ser la Red de mañana; 'Googleputer' contra 'MicrosoftTV'. Y ambos contendientes han movido ficha en los últimos días. Primero Google lanzó Accelerator, reforzando su ambición de transformarse en el centro de Internet. Y luego Microsoft presentó Xbox 360, su nuevo intento de colonizar el centro de la sala de estar. Dos enfoques contrapuestos, dos formas de concebir cómo ha de ser la Internet. Dos empresas que quieren dominar sus respectivos futuros. ¿Quién da más?
Un procesador con tres núcleos PowerPC optimizados para gráficos, un diseño estético sorprendente en un producto de 'hardware' Microsoft, remodelados mandos inalámbricos, un disco duro de 20 Gb que puede extraerse, un procesador gráfico ATI especialmente diseñado, conexión WiFi de alta capacidad, y para acabar de rematarlo un DVD de alta definición. La Xbox 360 no es ninguna tontería de máquina, y tampoco es sólo la primera de la nueva generación de consolas (sus rivales no saldrán hasta finales de año o en 2006). Es un decisivo intento de Microsoft por conquistar la segunda propiedad inmobiliaria más valiosa del planeta: el espacio bajo el televisor, en la sala de estar.
Continuación:
Al fin y al cabo Redmond ya posee más del 90% de la primera propiedad inmobiliaria más valiosa, que es la suma de las pantallas de ordenador del mundo.
Xbox 360 está diseñada pensando en obtener un lugar al lado de la TV, en pleno centro de entretenimiento familiar; y en conservar ese hueco vital. Es capaz no sólo de proporcionar música, imágenes y juegos a la familia a través de CDs y DVDs, sino de conectarse a Internet mediante alta velocidad (WiFi o Ethernet) para obtener más imágenes, sonidos o juegos. Su estilizado diseño asegura que no desentonará al lado (o debajo; es polivalente) de la gran pantalla plana. A la que además alimentará con imágenes de alta definición cuando ningún otro electrodoméstico lo haga todavía, reforzando su posición. La nueva consola es el producto de tres años de análisis, atención e inversión.
La prueba de que la apuesta es vital para Microsoft son la cifras de su antecesora, la Xbox. Desde su introducción en 2001 Microsoft ha perdido alrededor de 1.200 millones de dólares anuales con su división de Hogar y Entretenimiento. La Playstation 2 de Sony machacó sus ventas, de consolas y de videojuegos, al adelantarse en el mercado un año. El diseño de la Xbox, un ladrillo negro, resultó poco atractivo en comparación con sus competidores. Eso no ocurrirá esta vez.
La clave son las capacidades de interconexión de la nueva Xbox 360. Con la Xbox original Microsoft consiguió (tras mucho luchar) que uno de cada 14 consolas vendidas se abonase a su servicio de juegos online Xbox Live. La misión de la nueva consola será aumentar esas cifras, lo cual proporcionaría a la empresa una puerta a los domicilios privados. La venta, o alquiler, de todo tipo de contenidos por esa vía vendría más tarde. Microsoft conseguiría crear una Red privada, conectada directamente al centro familiar de entretenimiento, y con acceso controlado por ellos. Un negocio de ensueño por el que merece la pena invertir (e incluso perder) sumar enormes para cualquiera, pero que la compañía de Bill Gates se puede permitir sin problemas.
Enfrente se desarrolla el proyecto alternativo de Google: intentar convertirse en el punto de paso y almacenamiento de toda la información de la Red, pero no por obligación, sino por conveniencia de los usuarios. Servicios tales que los navegantes depositen su información y su navegación en las manos de Google voluntariamente, porque es mejor para ellos. Al final, una idea tan radical, y que pondría en sus manos tanto poder, como la de Microsoft y su conquista del espacio junto a la 'tele'. Dos proyectos, dos visiones.
¿Quién se quedará con el futuro de Internet?
Fuente: Navegante de Elmundo.es


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